La artritis psoriásica afecta la calidad de vida.

Esta enfermedad conlleva dolor articular, y dificultades de movimiento que limitarán al paciente. Ello hace que, según la persona, pueda provocarle ansiedad, depresión, reducción de la atención o la memoria. Incluso puede llegar a provocar aislamiento social, mala adaptación en la escuela o el trabajo o limitar las posibilidades de realizar actividades en el tiempo libre.

Según la persona, puede provocar ansiedad, depresión, reducción de la atención o la memoria.

Consulta con el médico

Consulta con el médico

En general, se sabe poco de la enfermedad a menos que la persona tenga familiares con psoriasis.

La primera reacción es preguntar al médico, y cuando éste le explica que es crónica (para toda la vida), el afectado suele reaccionar mostrando ansiedad, enfado, miedo, tristeza, frustración. Otros se muestran pasotas, como si la enfermedad no fuera con ellos, y otros sienten inquietud y curiosidad por saber más de su enfermedad y de su tratamiento.

Esta última es la mejor actitud, ya que entenderla, aceptarla y tomar una actitud proactiva es de gran ayuda y facilita cumplir el tratamiento.

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No. Tratar la artritis y aliviar el dolor y mejorar la movilidad articular es fundamental, pero no es suficiente. En un enfermo con una enfermedad crónica como ésta, que necesitará tratamiento, muchas veces de forma continuada, es preciso:

1

Cuidar el área cognitiva manteniendo las capacidades intelectuales.

2

Aplicar técnicas de cuidado articular.

3

Trabajar en el área psicológica socio-familiar, en el área de las actividades de la vida diaria para lograr una independencia del enfermo, en el área de la productividad para que pueda realizar su profesión y en el área del ocio como medio de expresión, distracción, socialización y mantenimiento de la autoestima.

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En los periodos de artritis activa se recomienda reposo alternado con ejercicios suaves de movilización para evitar la atrofia y mantener un tono muscular adecuado. Por este motivo debe alternarse el reposo con el ejercicio, pero el ejercicio siempre bajo control del médico, lo que se llama fisioterapia o recuperación funcional.

Cómo cuidarse

Es recomendable que abandone los hábitos de fumar o tomar alcohol, así como mantenerse en el peso ideal.

Además hay que seguir una dieta equilibrada rica en vegetales y pobre en proteínas y grasas de origen animal.

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Férula

Férula
Fotografías cedidas por la SER.

Como se ha comentado cuando una articulación está inflamada requiere reposo. Puede optarse en ocasiones por colocar férulas de material rígido o semirrígido para inmovilizar el área afectada.

Las férulas, no obstante, pueden provocar atrofia muscular que, a veces, es de lenta y difícil recuperación. Otra medida es la aplicación de frío sobre la articulación caliente durante unos 10 minutos (una exposición mayor provoca quemaduras).

La electroterapia (microondas, ultrasonidos) es poco útil. Los masajes, la quiropraxia o la osteopatía no son eficaces y se desaconsejan por el riesgo de daño articular irreversible que puede provocar la movilización brusca de una articulación inflamada.

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Rehabilitación de  mano con parafina

Rehabilitación de mano con parafina
Fotografías cedidas por la SER.

La rehabilitación y el ejercicio son fundamentales para conseguir una articulación con un grado de movilidad aceptable. Dicho esto, no influyen sobre la actividad inflamatoria de la artritis psoriásica.

El reumatólogo, la enfermera o el fisioterapeuta le indicarán ejercicios tan importantes como la medicación. En el caso que la enfermedad afecte la columna lumbar estos ejercicios son de especial importancia.

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Qué ejercicios hacer exactamente

Ejercicios de rehabilitación
Fotografías cedidas por la SER.

El tipo de ejercicio que le conviene se lo indicará el especialista valorando siempre su enfermedad y su capacidad. Habitualmente, no obstante, hay que realizar contracciones musculares sin movilizar la articulación, adecuados para las articulaciones dolorosas e inflamadas.

En las no inflamadas se deben hacer ejercicios activos y contra resistencia diarios, en dos tandas de 15-30 minutos cada una. La natación es muy adecuada para las personas con artritis de la columna vertebral (espondilitis).

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Puedo trabajar

Si la enfermedad no es muy importante y se controla con el tratamiento, la persona puede seguir trabajando.

No obstante hay que tener en cuenta que es deseable adaptar lo mejor posible el trabajo a la enfermedad y al revés. Trabajar ayuda al paciente sobre cómo proteger las articulaciones, a evitar lesiones, a cómo usar las férulas de muñecas y manos así como las plantillas y el tipo de calzado. Los consejos del reumatólogo y del fisioterapeuta son fundamentales en este caso.

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Según el tipo de trabajo y la intensidad de la enfermedad y de lo controlada que esté, sí que puede ser motivo de baja laboral transitoria mientras se espera que mejore con el tratamiento.

Si ya existe daño articular y limitación funcional, en ocasiones puede llegar a ser motivo de invalidez permanente.

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