Tratamientos

Otras dudas frecuentes

antes y durante el tratamientos con medicamentos biológicos debes saber...

 

Antes de comenzar el tratamiento

  • Analítica de sangre: Para ver cómo están los glóbulos rojos, los blancos (leucocitos y granulocitos), el riñón, el hígado, los marcadores de la inflamación (VSG y PCR). También hay que descartar que exista infección por el virus de la hepatitis B, hepatitis C y VIH.
  • Prueba de la tuberculina (también llamada PPD o Mantoux) y radiografía de tórax, para determinar si sufres tuberculosis activa o latente, y ver si hay signos de haber sufrido una tuberculosis pulmonar. ¿Y si das positivo en la prueba de la tuberculina?
Tener una tuberculosis latente no quiere decir que sufras tuberculosis, sino simplemente que has estado en contacto alguna vez en la vida con el bacilo de esta enfermedad y que la bacteria está en tu organismo, dormida.
La mayoría de las personas con tuberculosis latente, no desarrollan la enfermedad porque su sistema inmune lo impide, pero en el caso de los pacientes de psoriasis y artritis psoriásica, como pueden necesitar medicamentos que disminuyan la capacidad defensiva del sistema inmune, cuando ésta prueba da un resultado positivo, aumenta el riesgo de que se reactive la bacteria y de desarrollar una tuberculosis.
 

Con los resultados de estas pruebas, pueden darse 3 situaciones diferentes:

 

1. RESULTADOS NEGATIVOS: Puedes iniciar el tratamiento con medicamentos biológicos anti-TNF, inmediatamente.

2. RESULTADOS POSITIVOS, SIN SÍNTOMAS DE TUBERCULOSIS: Si la prueba es positiva pero no presentas síntomas de tuberculosis, probablemente seas portador de una tuberculosis latente, por lo que iniciarás un tratamiento preventivo con el fármaco Isoniazida durante 9 meses, y podrás iniciar el tratamiento con medicamentos biológicos Anti-TNF al mes de haber empezado a tomar Isoniazida.

3. RESULTADOS POSITIVOS, RADIOGRAFÍA CON ALTERNACIONES Y SÍNTOMAS DE TUBERCULOSIS: Si la prueba es positiva, la radiografía muestra alteraciones y tienes síntomas de tuberculosis, deberás iniciar el tratamiento para esta enfermedad y no podrás iniciar el tratamiento con medicamentos biológicos anti-TNF hasta que superes la tuberculosis (9 meses).

  • No producen toxicidad orgánica, es decir, no dañan el hígado como puede hacerlo el metotrexato, ni el riñón como lo hace la ciclosporina.
  • No interaccionan con otros medicamentos.
  • No se precisa realizar análisis de sangre de control con tanta frecuencia, a diferencia de los fármacos tradicionales.
  • Al actuar sobre las defensas del organismo, no se pueden utilizar en pacientes con cáncer activo o infecciones activas. Ya hay varios millones de personas que están realizando estos tratamientos en todo el mundo desde hace más de 15 años, y sus efectos secundarios son poco frecuentes, si se toman las medidas adecuadas.
  • No se ha demostrado que aumenten la incidencia de cáncer. Para acumular más experiencia con el objetivo de determinar su seguridad en el tratamiento a largo plazo, existen registros de pacientes que son seguidos estrechamente durante años para ver todos los efectos secundarios que puedan aparecer.

Los medicamentos biológicos provocan una inmunosupresión selectiva y controlada en nuestro sistema inmune, por ello requieren tomar ciertas precauciones:

  • Antes de comenzar a utilizarlos:
    • Descartar una tuberculosis latente o activa, mediante una radiografía del tórax y una prueba de la tuberculina antes de iniciar una terapia anti-TNF alfa.
    • Descartar una hepatitis activa por virus de la hepatitis B o C e infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). De todas estas situaciones, la presencia de hepatopatía activa por virus B es la más grave. Ésta obligaría a iniciar tratamiento previo con medicamentos antivíricos, un mes antes del inicio de la terapia con Anti-TNF, y mantener este tratamiento durante todo el tratamiento con Anti-TNF.
    • Descartar la presencia de enfermedades neurológicas desmielinizantes como la esclerosis múltiple. La desmielinización es un proceso patológico en el cual se daña la capa de mielina de las fibras nerviosas, una destrucción que puede implicar el mal funcionamiento de órganos o músculos.
    • Someterse a una serie de vacunaciones que el reumatólogo te comentará.
  • Si has tenido infecciones de repetición o si recientemente has sufrido una infección grave, que ha requerido tratamiento endovenoso.

Durante el tratamiento

  • Análisis y estudios que tu médico considere oportunos, aunque, generalmente serán mucho menos frecuentes que con otros medicamentos, porque los fármacos biológicos no suelen producir toxicidad hepática, renal ni hemática (en sangre).
  • Avisar siempre al médico en caso de fiebre o de síntomas respiratorios como tos persistente, ahogo, expectoración abundante o dolor en el pecho.

RECUERDA: Consulta a tu médico si tienes que ponerte alguna vacuna, y no modifiques por tu cuenta la dosis ni la frecuencia de administración.

  • FRECUENTES
    • Reacción en el lugar de la inyección. En el caso de etanercept, adalimumab y golimumab el efecto adverso más frecuente es enrojecimiento, hinchazón, picor y dolor en el punto de inyección que dura entre 3-5 días. Suele ser leve y por lo general se tolera bien y no obliga a dejar el tratamiento. Aparece normalmente en las primeras administraciones y suele desaparecer en las sucesivas.
      • ¿Cómo se trata? Con compresas frías o con una pomada de corticoides.
    • Infecciones. Las más frecuentes son las infecciones de las vías respiratorias altas (resfriados, sinusitis, bronquitis, catarros). Hay que tener especial cuidado si se sufren otras enfermedades debilitantes, o en el caso de las personas diabéticas mal controlados, pues aumenta el riesgo de infección. En presencia de una infección debe suspenderse el tratamiento.
    • Otros efectos secundarios: dolor de cabeza, rinitis, faringitis, tos, dolor abdominal y molestias digestivas, como por ejemplo, mala digestión. No está claro si pueden atribuirse al tratamiento, ya que son síntomas muy frecuentes en la población general que no sigue ningún tratamiento.
  • MUY POCO FRECUENTES
    • Anemia
    • Enfermedades desmielinizantes, como la Esclerosis Múltiple.
    • Reactivación de la hepatitis B, en pacientes con infección latente.

Los medicamentos biológicos no interaccionan con otros medicamentos, por lo que pueden usarse aunque estés siguiendo cualquier otro tratamiento para otras enfermedades. En el caso de la artritis psoriásica los medicamentos biológicos se suelen combinar con AINES, corticoides, metotrexato y leflunomida.

RECOMENDACIONES

  • Hay que tener especial cuidado cuando los medicamentos biológicos se combinan con medicamentos inmunosupresores, porque podrían sumarse sus efectos sobre el sistema inmunitario.
  • Advierte siempre a tu médico sobre cualquier otro tratamiento que vayas a comenzar.
  • Informa a otros médicos que visites para tratar otras enfermedades, de que estás tomando medicamentos biológicos.
  • No tomes ningún preparado nuevo, ni “medicinas alternativas”, sin autorización médica.

Antes y durante el tratamiento con modificadores de la enfermedad (FAMEs)…

Tendrás que realizar un análisis de sangre. La finalidad principal es descartar enfermedades del hígado o del riñón.

Deberás realizar análisis de sangre periódicos.

  • El objetivo es vigilar una posible toxicidad sobre el hígado, el riñón o sobre la médula ósea y evitar así posibles efectos adversos que podrían llegar a ser graves.
  • La frecuencia con la que se harán estos análisis la determinará tu médico; es posible que al principio del tratamiento los intervalos sean más cortos y luego más espaciados.

La artritis psoriásica puede repercutir en tu estado de ánimo. ¿Qué hacer si sientes depresión o desánimo frecuente?

Habla con tu médico. Puede tratarse de una depresión reactiva relacionada con su enfermedad. Suele ser una consecuencia de las limitaciones que ocasiona esta enfermedad crónica y de otros trastornos sociales que pueden producirse como la pérdida del trabajo, la repercusión económica, los problemas de pareja y/o familia, etc.

ser padres con artritis psoriásica. ¿qué debéis tener en cuenta?

¿Estás pensando en tener hijos? Seas hombre o mujer, antes, debes comunicárselo a tu médico, pues algunos tratamientos de la artritis psoriásica están prohibidos.

  • El metotrexato y la leflunomida no están permitidos en el varón ni en la mujer, unos meses antes del embarazo, ni en la mujer durante todo el embarazo.
  • Sulfasalazina
  • Los medicamentos biológicos no son recomendables por la poca experiencia de uso en esta situación, pero no está demostrado que produzcan malformaciones fetales, por lo que el médico, en cada caso y en función de la intensidad de la enfermedad, los permitirá no. Hay que tener en cuenta que…
    • En estudios realizados con animales, no se han observado daños fetales.
    • Se trata de medicamentos capaces de superar la barrera placentaria y ser excretados por la leche materna, por lo que no se recomienda su administración en mujeres embarazadas ni lactantes, excepto en casos en que sea absolutamente necesario. El certolizumab, por sus especiales características, parece no superar la barrera placentaria y no ser excretado de forma significativa en la leche materna, por lo que sería el anti-TNF a elegir en estas situaciones.

La ciclosporina e hidroxicloroquina pueden usarse durante el embarazo.

Del mismo modo que con la psoriasis cutánea, la artritis psoriásica puede mejorar, empeorar o permanecer igual, aunque lo más probable es que mejore. Aun así, en ocasiones será necesario suspender el tratamiento por el riesgo de teratogenicidad (posibilidad de causar daño al feto) y, en estos casos, puede darse un empeoramiento. Tras el parto, es posible reiniciar el tratamiento con metotrexato o medicamentos biológicos, pero cuidado, también está contraindicado su uso durante la lactancia.

Si quiero tener un hijo/a, ¿puedo tomar Leflunomida y/o Metrotexato?

SI ERES MUJER…

Y te has quedado embarazada tomando metotrexato o leflunomida, debes informar de ello a tu médico, de inmediato. Estos medicamentos pueden causar malformaciones fetales en el momento de la concepción y durante el embarazo. Por ello, las mujeres en edad fértil deben adoptar medidas anticonceptivas para evitar el embarazo durante el tratamiento con estos fármacos.

Si interrumpes la toma de Metotrexato, debes esperar al menos un ciclo menstrual antes de intentar quedar embarazada. En caso de interrupción del tratamiento con leflunomida, es necesario esperar 6 meses antes de intentar concebir un bebé.

La lactancia materna no está permitida en mujeres que tomen metotrexato ni leflunomida, porque ambos medicamentos pueden pasar al niño a través de la leche de la madre.

SI ERES HOMBRE…

El metotrexato provoca una disminución en el número de espermatozoides (oligospermia) y altera su función, pero al dejar el tratamiento, éstos se recuperan. Se desconoce si existe algún riesgo de defectos congénitos en un niño cuyo padre estuviera tomando metotrexato en el momento de la concepción, por ello, se aconseja que los hombres interrumpan el tratamiento con el fármaco y no intenten el embarazo al menos hasta 3 meses después de dejar el tratamiento.

La leflunomida también causa alteraciones en los espermatozoides, y puede ocasionar teratogenia en el feto. Está absolutamente prohibida su ingesta en hombres que desean tener descendencia, aunque una vez interrumpido el tratamiento, pasados 3 meses, se puede concebir un bebé sin riesgo alguno.

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